domingo, 19 de enero de 2020

Semana de oración por la unidad de los cristianos - Dia Jueves 23 de Enero 2020 en la Parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro,rúa Lalin 3 Vigo Galicia España

Domingo 2º del Tiempo Ordinario - Seguir a Jesús comporta romper con el “pecado del mundo”, con ese modo de pensar y de vivir, infiltrado en nuestros ambientes, que no va con el Evangelio y que es como un veneno que nos intenta contaminar. Los cristianos no tenemos un proyecto mejor por el que luchar, que el revelado por Jesús. Su persona y su mensaje están cargados de razón...

Los poemas sobre el siervo de Yahvé resumen con gran densidad simbólica los planes de Dios y las actitudes que corresponden a los creyentes. Según la primera lectura, Dios está orgulloso de este siervo. Pero le pide más: “Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra”. Nuestra Comunidad no puede quedar satisfecha con evangelizar sólo a los de cerca. Hasta los últimos rincones de la sociedad ha de llegar la salvación. Dios estará orgulloso de nosotros si nos desgastamos por el Evangelio, ampliando más y más el horizonte de la misión. "Aquí estoy para hacer tu voluntad” es la respuesta y la actitud idóneas del verdadero creyente. Evangelizar es una tarea siempre abierta. El Evangelio resalta "al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Juan el Bautista tiene la capacidad espiritual de descubrir en Jesús la persona que lucha a brazo partido contra la maldad y la coloca a sus pies. En la tradición judía el cordero es un símbolo pascual: evoca la liberación de Egipto. Jesús, como cordero inmolado en la cruz, nos redime, nos reconcilia y nos invita a vivir el estilo pascual que consiste en ser personas renovadas según el Evangelio. Seguir a Jesús comporta romper con el “pecado del mundo”, con ese modo de pensar y de vivir, infiltrado en nuestros ambientes, que no va con el Evangelio y que es como un veneno que nos intenta contaminar. Los cristianos no tenemos un proyecto mejor por el que luchar, que el revelado por Jesús. Su persona y su mensaje están cargados de razón. Esta capacidad de visión y de testimonio es necesaria en todos los tiempos. Nuestra Comunidad ha de alumbrar incesantemente hombres y mujeres que aporten la cultura del Evangelio al ambiente vecinal. Más aún, como Juan el Bautista, nuestra Comunidad debe saber presentar en medio del pueblo al que quita el pecado del mundo. ¿Estará Dios orgulloso de nosotros?. P. Octavio Hidalgo

domingo, 12 de enero de 2020

Bautismo del Señor - Jesús hace su presentación en sociedad poniéndose en la fila de los pecadores y acercándose como uno de tantos arrepentidos a pedir el bautismo. Él, que no tenía ningún pecado que echar al río, asume el pecado de la historia. Dio el paso del bautismo por nosotros, porque se solidarizó al máximo con la condición humana. La asumió y quiso cargar con todos nuestros errores...

Comentario; Hoy Domingo 12 de Enero del 2020 Jesús hace su presentación en sociedad poniéndose en la fila de los pecadores y acercándose como uno de tantos arrepentidos a pedir el bautismo. Él, que no tenía ningún pecado que echar al río, asume el pecado de la historia. Dio el paso del bautismo por nosotros, porque se solidarizó al máximo con la condición humana. La asumió y quiso cargar con todos nuestros errores. En este gesto tan lleno de significados la primitiva Iglesia condensa ya una convicción: Jesús fue semejante a nosotros en todo, excepto en el pecado. Él pasó por el mundo haciendo el bien, porque se dejó conducir por el Espíritu, y luchó a brazo partido contra el pecado y sus influencias. No obstante, con este gesto Jesús atestigua públicamente que está a favor de la conversión y que su proyecto es cumplir la voluntad del Padre. Por tanto, si Jesús asumió y cargó con nuestro pecado, si nos salva desde dentro de la experiencia y de la historia humanas, si se comprometió con una opción fundamental: pasar haciendo el bien, ¿qué otra cosa debemos hacer nosotros? Los bautizados hemos de estar siempre del lado de Jesús, hemos de encarnar la espiritualidad del Evangelio y se nos ha de notar que trabajamos por el Reino de Dios. Como Él, nos veremos acosados por mil tentaciones. Pero el Espíritu nos ilumina y nos curte para mantener la dignidad que corresponde a los miembros de Cristo. Así pues, es necesario mantener la conciencia de bautizados. La aventura de Jesús es también la aventura de cada bautizado. P. Octavio Hidalgo

lunes, 6 de enero de 2020

Epifanía del Señor, solemnidad - A lo largo de estos días venimos profundizando, de diferentes modos, la gran verdad de nuestra fe: Dios nos ha visitado y redimido. Hoy consideramos que esta visita redentora es para todo pueblo y cultura. Epifanía es manifestación de Dios, pero poniendo de relieve el carácter universal de la salvación...

Comentario .- A lo largo de estos días venimos profundizando, de diferentes modos, la gran verdad de nuestra fe: Dios nos ha visitado y redimido. Hoy consideramos que esta visita redentora es para todo pueblo y cultura. Epifanía es manifestación de Dios, pero poniendo de relieve el carácter universal de la salvación. Está claro que nuestro Dios no admite ningún tipo de privilegio que recorte el acceso y el disfrute del Evangelio. El regalo de Jesús es para todos y su proyección ha de alcanzar igualmente a todos. Por eso la festividad de hoy tiene una perspectiva y un alcance misioneros: la distribución de la gracia de Dios ha de llegar a todos los rincones del mundo. También resaltamos en este día que Jesús es la gran Estrella, con una luz tan intensa, que orienta y humaniza como nadie. Los hijos de las tinieblas intentan desviarnos de su influjo, despistarnos... Hay un entramado de montajes y de propaganda para arrastrarnos tras otros liderazgos menores, que, en muchos casos, son turbios, cuando no falsos: estrellas del dinero, de la política, del deporte, astros de la música, del cine... Nosotros no doblamos la rodilla ante nadie más que ante el único Señor: Jesús, exaltado por Dios Padre, porque fue fiel hasta la muerte y muerte de Cruz. En resumen, hoy hemos de realzar el sentido misionero de nuestra fe. Los que hemos conocido a Jesús y hemos experimentado el impacto del Evangelio somos ahora los encargados de que su influjo humano llegue a todos. Actualmente nosotros somos las manos, los pies, los labios, es decir, los medios humanos del Jesús misionero. P. Octavio Hidalgo, C.Ss.R.

domingo, 5 de enero de 2020

Domingo 2º después de Navidad - Al margen de nuestros merecimientos, Dios se ha revelado y nos ha comunicado su sabiduría, sobre todo por medio de Jesús. Su persona (hechos y palabras) es el mensaje culminante, la Palabra superior y definitiva de Dios, la que traza el estilo humano más convincente...

Comentario.- Al margen de nuestros merecimientos, Dios se ha revelado y nos ha comunicado su sabiduría, sobre todo por medio de Jesús. Su persona (hechos y palabras) es el mensaje culminante, la Palabra superior y definitiva de Dios, la que traza el estilo humano más convincente. Jesús, comunicación sabia de Dios, anunciará y advertirá con claridad que quien escucha sus palabras y las pone en práctica es persona sensata y edifica su personalidad sobre un cimiento sólido... Por eso resaltamos que Jesús es el ideal y el fundamento para vivir acertadamente. Por tanto, es inútil que nos calentemos la cabeza buscando otro. Sobre este cimiento vea cada uno cómo levanta su personalidad, porque llegará un día, el del juicio, en que la obra de cada uno quedará al descubierto. Así es. Ya ahora, acogiendo a Jesús, experimentamos la bendición de quien nos eligió antes de la creación del mundo para que fuésemos santos. El sueño de Dios Padre es que lleguemos a la experiencia de sentirnos hijos adoptivos. La Navidad confirma este plan: Dios nos invita a compartir la herencia de los santos. ¡Qué enorme y sorprendente la corazonada de Dios! Ha querido entrar en la historia como una cuña de luz. Y nos ha dejado su Espíritu para alargar esta Luz de generación en generación, de manera que podamos comprender la esperanza a la que nos llama y la riqueza de gloria que nos espera si trabajamos la santidad personal y comunitariamente. Por eso, es un desacierto y una falta de elegancia dar la espalda a esta Palabra que es Luz, Sabiduría y Amor: Vino a los suyos y los suyos no la recibieron... Sin embargo, los limpios de corazón y los sencillos son quienes ven esta Luz, entienden la Palabra y aprovechan la Sabiduría que destila. P. Octavio Hidalgo

domingo, 29 de diciembre de 2019

Domingo de la Sagrada Familia: Jesús, Maria y José - La familia es la primera escuela en la que aprendemos los valores fundamentales para andar firmemente por la vida. Estos valores se transmiten no sólo con palabras, sino también y principalmente con hechos. No cala ni convence una doctrina si no se demuestra con la vida.

Llegada la Navidad, tenemos un día señalado para meditar la realidad familiar. Es también una fecha muy apropiada para resaltar en Comunidad los verdaderos valores que deben reinar en las familias cristianas. En una familia cristiana, como en cualquier otra familia, lo que nunca debe faltar es el amor. Para ello el diálogo es esencial en todo momento, escuchándonos y poniéndose cada uno en el lugar del otro. A veces los padres hacen valer su autoridad sin comprender suficientemente las etapas por las que están atravesando los hijos. También éstos deben escuchar más y ser más razonables. Todos necesitamos de un diálogo abierto, sereno y cariñoso. La familia es la primera escuela en la que aprendemos los valores fundamentales para andar firmemente por la vida. Estos valores se transmiten no sólo con palabras, sino también y principalmente con hechos. No cala ni convence una doctrina si no se demuestra con la vida. Es importante preocuparse por el bienestar de todos en la familia. Pero nunca debemos olvidar el cultivo de valores como la humildad, la iniciativa, el servicio, el perdón, el compromiso..., en definitiva, los valores de Jesús. Tenemos la misión de hacer Reino de Dios en la tierra, y esta tarea empieza en nuestros hogares, procurando que reine el amor, el respeto, el servicio mutuo..., hasta el desvelo por el que más lo necesita. Por último, reparemos también que todos nosotros formamos una familia cristiana. Para Jesús el que cumple la voluntad del Padre, ése es su hermano, su hermana y su madre, es decir, su verdadera familia. Vivamos hermanados unos con otros, valorando todo lo de Jesús y considerándolo como el principal entre nosotros P. Hidalgo