jueves, 18 de abril de 2019

Jueves Santo 2019

Comentario.- Jueves Santo es el primero de los tres días memorables del Triduo Pascual. Este día recoge y conmemora tres hechos muy significativos para la fe cristiana: la eucaristía, el ministerio o servicio en la Iglesia y el testamento del amor. En efecto, Jueves Santo encierra mucho significado y desafío, repica en la conciencia y en el corazón. Es día para recordar gestos entrañables y ejemplares de Jesús; pero, sobre todo, para revivirlos y para extraer consecuencias. Jueves Santo rezuma amor divino y humano, entrega abundante de Dios a todos, sin recorte, sin distinción. El amor es la fuente de la vida. Por eso Dios es Amor; por eso Jesús nos deja en testamento: "Amaos como yo os he amado". Este amor divino y humano, el amor de Jesús, que no tiene límites, que no pasa nunca, es el que resaltamos y celebramos hoy. Se trata de un amor novedoso, alternativo a lo que se lleva y a lo que se ve en los entresijos sociales. Se parece muy poco o nada al que predican muchos políticos, profesores y hasta padres de familia. Este amor de Jesús es sacrificado, gratuito, desprendido de todo interés, volcado por completo a los demás; un Amor superlativo, de mayúscula. Sólo se le acerca el de una madre, que sabe estar, que es generosa, que no se rinde. Por eso, Jueves Santo nos reta a amar como Jesús. ¡Bendita provocación! En el Evangelio sobresale una pregunta contundente: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?". Ahora la podemos ensanchar más: ¿Comprendemos los gestos entrañables de Dios, sus señales, sus detalles? Dios y Jesús, como buenos pedagogos, han ido por delante con un ejemplo vivo y comprometido, con un servicio sincero y humilde. ¿Lo hemos comprendido? No hay mejor regalo que el amor hasta el derroche. Jueves Santo es una fuerte motivación a derrochar el vino de la amistad y la sangre de la Alianza, a derrochar ternura y humanidad, servicio, generosidad y calor de hogar. El mensaje de este día es una provocación a gastarse y desgastarse por amor. Si alguien no ama, carece del don más fundamental. Si nosotros amamos y vamos por la vida con un corazón generoso y con la sonrisa en los labios, seremos felices y haremos felices a muchos. No hagamos caso de quienes proponen la felicidad engañosa del egoísmo. Sólo el amor alegra la vida. Lo que no se convierte en amor, no vale nada. P.Hidalgo

domingo, 14 de abril de 2019

Semana Santa Viguesa - Participamos hoy en la Procesión de la Borriquita en Vigo Galicia España

Con nuestro Obispo de Tui vigo Monseñor Luis Quinteiro Fiuza Con autoridades Viguesas

El Evangelio de la pasión asegura que ha llegado la "hora" de Jesús: el grano de trigo ha de caer en tierra y morir para dar fruto. Jesús va a dar el golpe de gracia. Clavado en una cruz va a proclamar la alternativa de su religiosidad. Intentaron acabar con Él, pero no se ha conseguido apagar su voz, ni enterrar su evangelio; al contrario, se ha convertido en la causa y la motivación que da sentido a muchas personas, entre las que nos contamos nosotros. Lo había anunciado para asombro de muchos: "Nadie me quita la vida; yo la entrego libremente"

Comentario.- Comienza la Semana Santa, rica en mensaje y muy significativa para nuestra fe. Entramos en ella por medio de un domingo caracterizado por el contraste: por un lado, hay revuelo de ramos y de aclamaciones; por otro, bruscamente se nos coloca ante la trágica pasión. Es la cara y la cruz de la vida; la ambivalencia del triunfo y de la humillación, del aplauso y de la amenaza; es también el juego turbio o la doble cara que mostramos muchas veces. Esta semana es grande por sus signos, gestos y acontecimientos, que no son sólo del pasado, sino que se prolongan o se renuevan en nuestra época. Hoy se sigue dando el doble juego del aplauso y de la amenaza de la aclamación y de la pasión. Actualmente Jesús sigue muriendo victoriosamente en tantas víctimas que lo arriesgan todo como Él; sigue salvando, orientando, renovando esperanzas y reforzando convicciones. La pascua es conversión hasta el amor total. Ante el mensaje y la perspectiva que nos presenta este domingo, importa más abrir el corazón y meditar que comentar... El aplauso dura poco a los profetas fieles y valientes; pronto se convierten en siervos sufrientes como apunta la primera lectura. Menos mal que Dios nunca los abandona. Es precioso y expresivo el canto de la carta a los filipenses. A pesar de su condición divina, Jesús es el siervo despojado, que adopta una vida sin relieve, pasa como uno de tantos pero servicial y sacrificado hasta el final. Esta manera de vivir le agradó a Dios extraordinariamente. Por eso lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre". Nosotros reconocemos que Jesús es el único Señor que merece aplauso y alabanza. El Evangelio de la pasión asegura que ha llegado la "hora" de Jesús: el grano de trigo ha de caer en tierra y morir para dar fruto. Jesús va a dar el golpe de gracia. Clavado en una cruz va a proclamar la alternativa de su religiosidad. Intentaron acabar con Él, pero no se ha conseguido apagar su voz, ni enterrar su evangelio; al contrario, se ha convertido en la causa y la motivación que da sentido a muchas personas, entre las que nos contamos nosotros. Lo había anunciado para asombro de muchos: "Nadie me quita la vida; yo la entrego libremente" (Jn 10,18). P.Hidalgo.

domingo, 7 de abril de 2019

Este pasaje evangélico nos incita a repasar la propia vida. ¿Quién está sin pecado para arrojar una piedra de condenación a otro? ¿Quién puede acusar si no es inocente? Y si es inocente, ¿le pide el alma condenar? Jesús ofreció un perdón completo. Fue partidario de comprender para perdonar. ¡Extraordinario ejemplo y magnífica doctrina!...

Quinto domingo de Cuaresma.- Aunque debemos revisar la vida con frecuencia, no hemos de quedar anclados en el pasado y menos por un obsesivo lamento de nuestros errores. Ningún tiempo pasado fue mejor, si somos creativos y emprendedores. Existe en nosotros la posibilidad de soñar y de crear... Por eso, el mensaje de hoy nos incita a olvidar lo que queda atrás, que ya es historia imposible de cambiar, y mirar hacia delante. El futuro depende de nuestra imaginación, entusiasmo y coraje. El Dios de la Biblia acompaña nuestra historia personal y de pueblo. Su Espíritu nos tensa el alma para que vivamos con talante deportivo, atlético. Es aquello del poeta: "Caminante, se hace camino al andar; golpe a golpe, verso a verso". Lo nuevo y mejor es siempre un desafío a nuestro alcance, y más con la compañía animadora de Dios. ¿Lo notáis? ¿Lo estáis viendo? Insiste San Pablo en que no hay que mirar hacia atrás. La experiencia impresionante de Jesús le revolucionó tanto el alma qué le llenó de nuevas vibraciones. Encontrarse con Él significó lo más decisivo y motivador de su vida. Por eso proclama rotundamente que nada vale tanto como Jesús; cualquier interés humano queda infinitamente disminuido en comparación con el conocimiento de Jesús y con la experiencia de su resurrección. De ahí la expresión llamativa y gráfica: "Todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo". Le impactó tanto esta experiencia mística, que se lo jugó todo por seguir a Jesús. Y así, partiendo de su experiencia, propone que, para seguirlo, es necesario entrenarse, estar en forma y correr hacia la meta. Seguir a Jesús es de valientes y de entusiastas que miran hacia delante sin desánimo. El texto evangélico expone una gran lección de misericordia. El delito de aquella mujer fue acostarse con un hombre que no era su marido. Según la interpretación justiciera y rígida de la ley de Moisés, debía morir apedreada. Del hombre, cómplice del adulterio, ni se habla: mal ejemplo de una moral hipócrita que condena a la mujer y no al hombre. Aunque no había caído ninguna piedra sobre ella, socialmente estaba tachada. Pero he aquí que tuvo la suerte de encontrarse con el mejor de los abogados. Jesús puso las cosas en su sitio: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra". Aquellos santones hipócritas quedaron al descubierto y desarmados. Jesús, lleno de compasión, ternura y perdón, levanta a la mujer y desborda en ella toda su misericordia: No te condeno; pero si quieres vivir en paz, no peques más. El perdón es más productivo que la condena, más regenerador. Por eso, Jesús, consciente de la debilidad humana, no es partidario de condenar, sino de perdonar constante y gratuitamente. Su condición redentora, rebosante de humanidad, le lleva a perdonar siempre y nos recuerda aquellas máximas del Sermón de la Montaña: "No juzguéis y no os juzgarán... ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?" (Mt 7,1-3). Este pasaje evangélico nos incita a repasar la propia vida. ¿Quién está sin pecado para arrojar una piedra de condenación a otro? ¿Quién puede acusar si no es inocente? Y si es inocente, ¿le pide el alma condenar? Jesús ofreció un perdón completo. Fue partidario de comprender para perdonar. ¡Extraordinario ejemplo y magnífica doctrina! P.Hidalgo

domingo, 31 de marzo de 2019

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA.- La parábola evangélica con un padre tan misericordioso, que acoge y celebra el regreso del hijo perdido con la gran fiesta y el banquete nunca imaginado, es un claro exponente de cómo es el proceder de Dios. Él perdona siempre, no se cansa de perdonar; en esa tarea está ocupado todos los días sin excepción...

Iniciamos el comentario resaltando algunas frases del Evangelio: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el Padre dijo a los criados: Sacad enseguida el mejor traje y vestidlo; traed el ternero cebado y matadlo, porque este hijo mío estaba perdido y lo hemos encontrado". Si todo tiempo es oportuno para acoger y celebrar la salvación, este de Cuaresma es especialmente indicado: Es como una ventana abierta por la que se divisa el horizonte de la Pascua liberadora. Por eso nos motiva insistentemente a ser como Jesús, igual y diferente, pero siempre "evangelio caminante", fiel al destino que el Padre le trazó. Hoy el Evangelio nos lo vuelve a presentar lleno de arte y de estilo para acercar el mensaje de Dios. ¿Quién no se ha conmovido ante la parábola del "hijo pródigo"? A lo largo de su ministerio, Jesús reflejó una singular preocupación: que su vida y sus palabras transparentaran que Dios es como un padre y una madre juntos: entrañable, atento, misericordioso, más aún de lo que se decía en el Antiguo Testamento cuando algunos confesaban: — Dios es compasivo, clemente y misericordioso (Ex 34, 6-7; Sal 116,5). — Dios es bueno con todos, cariñoso con todas sus criaturas (Sal 147,17). — Dios libera a los cautivos, endereza a los que ya se doblan, alza de la basura al pobre (Sal 113,7)... Sólo alguien como Jesús, con una vivencia de Dios tan profunda y espiritual, puede respirar una experiencia religiosa tan sublime. Ciertamente, Dios no tiene más rostro que el de la misericordia. La parábola evangélica con un padre tan misericordioso, que acoge y celebra el regreso del hijo perdido con la gran fiesta y el banquete nunca imaginado, es un claro exponente de cómo es el proceder de Dios. Él perdona siempre, no se cansa de perdonar; en esa tarea está ocupado todos los días sin excepción. Los santos han entendido muy bien este proceder divino. Por eso han perdonado a su vez. Sin embargo, a algunas personas les cuesta mucho perdonar, ¿por qué? No hay que poner límites al perdón. Tal vez no haya otro valor de mayor calidad humana y evangélica. El perdón y la reconciliación deben ser actitudes sobresalientes en todos los cristianos. P.Hidalgo.